¿Aprendes o emprendes?

Haca ya muchos años, sobre todo en los 80 se popularizó una pregunta que se hacía la gente que se acababa de conocer que decía “¿estudias o trabajas?”. Estudiar consiste básicamente en conseguir un título, un papel que a veces es una puerta a conseguir un trabajo, pero en muchas ocasiones no es así.

En mi época de universitario, yo seguía haciendo lo que siempre he hecho. En vez de estudiar, mi idea siempre ha sido aprender, disfrutando de ello. Yo nunca he perseguido tener uno o mil títulos, sino aprender todo, no dejar nunca de crecer como filosofía de vida. En mis años en la Universidad del País Vasco, por eso, además de los títulos, yo perseguía realmente aprender todo lo posible. Esa es la razón por la que estudié un año de italiano y tres de alemán y cuando a finales de 1991 creamos la Revista Cálamo tras el primer número que fue un desastre, me hice cargo del diseño de los números siguientes. Yo diseñé con aquellos viejos ordemadores Macintosh cuatro de los seis números que publicamos. El profesor Cirilo García me enseñó todos los secretos de aquellos ordenadores. Primero fue en una salita que había del tamaño de dos ascensores medianos y luego la universidad acondicionó un aula pequeña, en la que Gloria desarrolló una labor impresionante. En aquella sala navegué en internet por primera vez creo que en 1994. Ya intuía entonces el potencial gigantesco que tenía la nueva red global, algo que ha sido fundamental en mi vida.

La diferencia entre aprender y estudiar es tan crucial que por mi conocimiento del mundo educativo creo que debería crearse un sistema educativo totalmente nuevo, tanto que se concentre en orientar sus esfuerzos a querer aprender desde la cuna y también formando a los padres y madres. De esta forma, con docentes preparados para ese nuevo sistema, no existiría fracaso escolar, se erradicarían todas las formas de violencia escolar y sobre todo los y las estudiantes desarrollarían todo su potencial porque tendrían un entusiasmo que les haría adquirir el conocimiento y aplicarlo de forma impresionante.

Del mismo modo que he pensado de esta manera que cuento en torno a los procesos de aprendizaje en general, así he vivido también todos los ámmbitos de mi vida. Mi interés es siempre acercarme a todas las cosas desde la motivación y la curiosidad. Con 18 años recién cumplidos, en un verano en el que trabajaba muchas horas de peón de albañil, me saqué el carnet de conducir en tres semanas, que pudieron ser incluso dos. El secreto fue, como siempre, querer aprender, hacerlo de forma apasionada y el resultado fue genial, considerando el poquísimo tiempo que le dediqué por las noches, en los escasos días libres.

Otro de los muchos ámbitos en el que aplico esa necesidad vital de crecer es el de la creación literaria. Siempre me ha gustado escuchar, leer, formarme de manera continua y tener cierta voracidad en la observación del mundo. Por eso, cada vez que se me acerca un nuevo autor para la publicación en La Ovejita, lo primero que le pregunto es: “¿quieres crecer?”. Las respuestas, como es obvio, pueden agruparse en dos grupos: quienes me dicen que ya saben lo suficiente y por otro, quienes son “de los míos” y me dicen que desean mejorar sus textos y en última instancia convertirse en mejores autores/as cada dia.

Eso en cuanto a la mitad del título de este tema. La otra palabra clave es “emprender”. Por supuesto, como decía en el tema “La burbuja emprendedora“, no es necesario que en un país todo el mundo se dedique a trabajar por cuenta propia. Pero por lo que he visto tanto en España como en Estados Unidos, solo cuando en un país hay un buen ecosistema emprendedor ese país puede progresar. En Estados Unidos, la gente tiene una motivación especial por emprender. España es diferente, como dice la frase y sí encontramos gente que se quiere montar una tiendita o un bar, pero son pocos los valientes que den el paso en crear algo emprendedor. Quienes lo hacen, a menudo están muy mal asesorados y pretenden tener éxito con un público exiguo. Yo siempre que he formado a emprededores/as, les he dicho que, especialente en zonas rurales o provincias no muy pobladas hay que orientarse globalmente, incluso fuera de España. Es la única manera de que muchos proyectos innovadores triunfen, especialmente en esta década de la economía congelada que hay desde 2008.

¿Y tú, qué opinas? Si deseas participar en este tema, te invito a incluir un comentario.

Contacto: juannavidadny@gmail.com

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