Sobre makers y runners

Hay una anécddota sobre una supuesta conferencia de Miguel de Unamuno en la que pronunció el nombre del escritor inglés Shakespeare al estilo español (es decir, [sakespeare]) y ante las risas del público, decidió continuar el resto de la ponencia íntegramente en inglés. Aunque parece que es una anécdota que nunca sucedió de acuerdo con algunas fuentes, viene muy a cuento del tema que os comento ahora.

Hay cosas que me parece que empequeñecen o ensobrecen diversas facetas de nuestras vidas porque se plantean mal. La primera, tiene que ver con un palabro que se ha venido utilizando últimamente en español para englobar una serie de actividades creativas. Usan la palabra inglesa maker. Lo primero que me sugiere ese uso es lástima. No entiendo la razón por la que mucha gente entiende que utilizar las palabras en inglés son más modernas. No tienen portátil, sino laptop y no son personas creativas o creadoras, sino ese horrendo maker. Las consecuencias de ese uso de ese término son varias: primero, demuestran ignorancia, actitud de mera pose y además convierten algo muy interesante en una moda, un residuo. La gente más joven, se acerca a esas actividades que podrían ser muy valiosas y cambiarles sus vidas, pero como las han denigrado al nivel fugaz de una mera tendencia, se evaporan con la misma rapidez que llegaron.

Lo peor es que esas personas que están detrás suelen ser personas poco informadas y poco formadas, que podrían promover de verdad la creatividad o la innovación y los participantes en sus iniciativas podrían crer productos que pudieran comercializarse en portales de financiación colectiva en Estados Unidos, como están haciendo miles de creadores de media Europa en vez de ponerlos en los portales de financiación colectiva (no voy a decir crowdfunding) de España, donde no se vende una escoba. En fin, como siempre, estamos perdiendo miles de oportunidades y mientras, jóvenes con tanto talento como poseen los españoles de muchos países de Europa viven de ello y los españoles se van pasando de una “tendencia” a otra como un mero pasatiempo o una moda y viviendo mientras, con casi 40 años en casa de sus padres. En fin…

Y si me parece terrible la palabra maker, la de runner o running, me parece una vuelta al famoso y penoso jogging de los 80. ¡Qué manía tenemos de utilizar palabras absurdas del inglés pudiendo usar la palabra “correr” o la más amplia “atletismo”! Lo peor de todo es que España es un país en el que la gente se lo cree todo. Junto a la moda de usar esa palabra se sacaron de la chistera que las zapatillas las debemos comprar dependiendo de si somos pronadores o supinadores, es decir, dependiendo de cómo sea nuestro apoyo en el suelo al pisar. La consecuencia es que la gente se compra zapatillas de 40 o 50 euros por 200 y se creen que son más listos que nadie. Llevo corriendo toda la vida y me parece kafkiano lo que hacen con la gente que es llevada como borregos al matadero con esta moda de crear conceptos para cazar incautos.

Lo bueno de que la gente corra es que al menos practican deporte -poddríamos pensar-, pero después si uno se fija cómo lo hacen es para alucinar y puede ser incluso malo para la salud. Y eso sucede en todas partes. La gente corre horrible. Hace tiempo disponía de media hora que tenía que esperar a alguien y me puse a estudiar a la gente que corría en ese momento en Central Park. Me dieron ganas de llorar. Si mi entrenador de la adolescencia, José Pereira, hubiera visto aquello, se hubiera puesto de los nervios: unos corrían con los brazos abajo como si fueran el hombre de las nieves, otros, llevaban sus brazos demasiado flexionados, había quienes tocaban el tambor (algo que molestaba mucho a mi entrenador) y ahora tras aquella película de Jason Bourne (creo que la segunda) en la que el personaje iba a correr con un botellín de agua, a la gente le ha dado por beber el agua mientras corren. En fin.

Lo malo de correr mal es que cada año fallece mucha gente porque o no saben entrenar o no conocen su cuerpo y lo malo de ser un pésimo “maker” es que mal aconsejados por personas patéticas la gestión del talento se convierte en una burla. Es muy difícil -si eres un maker– que algún día puedas dedicarte a ello y se quedará en una afición (no pienso decir hobby). Pobre España…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: