El mundo rural sin innovación es igual a despoblación

Tema relacionado en este mismo blog: Cómo promover la innovación rural.
Tema relacionado: Este sábado se presenta Béjar Innova: http://wp.me/p1jWhS-w6

Evolucion_poblacionPalencia

Uno de tantos ejemplos: la provincia de Palencia ha perdido 11000 habitantes en menos de veinte años. Ningún político ha dimitido y seguro que siguen haciendo todo igual de mal. En todas partes sucede lo mismo en nuestro maltratado mundo rural.

“La potencia sin control no sirve de nada”. Así decía un slogan de una marca de neumáticos. Un atleta corría con unas zapatillas que tenían la huella de un neumático y después veíamos que un vehículo podía controlar su destino con unas “zapatillas” de calidad. Hasta aquí todo correcto: todo el mundo lo entiende.

No tenemos tanta suerte cuando hablamos del mundo rural. Todo son charlatanerías, falacias, verdulerías y siempre acabamos mirando atrás. Tenemos varios síndromes en España: el de “bienvenido Mr. Marshall” es el primero. A nuestros políticos les encantaría que viniera un señor con un gran coche y un buen puro y con su amplísimo dinero crease una empresa que diera 2000 o 3000 empleos. Esas historias parecen dormidas en el pasado, pero no. Si uno lee o relee noticias en medios locales, se encuentra con muchísimos pueblos y ciudades que nos venden esas formas tan preciosas de humo a las que la gente se aferra como a un clavo ardiendo. Esos empresarios, si existen, hoy se van a China. Y quien no lo sepa, que lea más y se dé cuenta con asombro de que estamos en 2015 y no en 1950.

El segundo síndrome es el de la picaresca. Todos los ayuntamientos -bueno, casi todos-, tienen a los típicos allegados que son capaces de cualquier cosa con tal de venderle “algo” a su ayuntamiento. Algo sobrevalorado, entiéndase, puro humo, como siempre. Se crean proyectos falsamente innovadores que han sido propuestos por gente que no sabe ni de innovación ni de nada, salvo de picaresca. El problema es que las instituciones públicas (no solo los mencionados ayuntamientos, sino mancomunidades, diputaciones, y comunidades autónomas muerden el anzuelo tristemente y aportan demasiado dinero a esos proyectos condenados al fracaso).

Y el tercer síndrome que voy a mencionar (por supuesto, hay más, pero estos son los principales), es el de las falacias. España es el reino de las falacias, donde los políticos no hablan ni dialogan, sino que se lanzan falacias unos a otros sin piedad. Como el público es ignorante, todo vale. ¿Para qué se van a complicar la vida realizando una tarea política si pueden quedarse en la mentira, embuste y la falacia? Además de la falacia ad hominem, que tiene mucho éxito, que consiste en atacar al oponente personalmente y no sus argumentos, otra que tiene mucho predicamento es la falacia de apelación a la autoridad, que es estupenda para cometer barbaridades rurales: traerse a un “experto” o profesor de universidad corrompible o de ego maleable es la cosa más sencilla, que dé una ponencia sobre cualquier tema para demostrar su capacidad y no importa la ocurrencia que presente como proyecto, todo el mundo aceptará convencido del éxito que sin duda tendrá hipotecar esa institución local para que trabajen los amigos de los políticos locales y algún alumno/a de dicho experto o profesor.

Es triste, pero de esa manera llenamos nuestra geografía de ideas estúpidas de alguien que no sabe nada de innovación ni ha emprendido nunca, pero se hace todo al pie de la letra.

Este tema da para mucho más, pero quiero ir terminando. Para innovar en el medio rural no hace falta grandes nombres sino pequeñas personas con carácter innovador. La innovación no es una estructura piramidal (mal que le pese a la Universidad más rancia), sino un movimiento democrático que empieza desde abajo, con una población mentalizada, sensibilizada y comprometida. No se puede innovar desde arriba, sino apoyando a quienes de verdad son los y las innovadores/as: la ciudadanía. Cuando un joven o una joven llega a un pueblo, debería recibírsele con curiosidad, comprensión y respeto. Es así como se construye un medio rural en el que los jóvenes no se van, sino que vuelven. Y no van a hacerlo si les prometemos trabajo pintando bordillos ni de limpiadores ni en la construcción. Para eso no han estudiado. Las personas jóvenes se quedan si existe un ambiente innovador donde pueden seguir viviendo también si han estudiado y tienen una capacitación. Hay que decirles que deben aprender a amoldarse, que una cosa es lo que estudiaron y otra lo que pueden hacer. Es una asignatura que se dejó la Universidad: educar a personas dispuestas a saber reinventarse. Pero ese sería otro tema muy interesante para otro día en este mismo blog.

Contacto: juannavidad@gmail.com

Temas relacionados en este mismo blog:
Cómo promover la innovación rural.
Este sábado se presenta Béjar Innova: http://wp.me/p1jWhS-w6

Anuncios

2 comentarios

  1. […] el diagnóstico, en mi tema anterior, titulado El mundo rural sin innovación es igual a despoblación, paso en este tema a dar unas pautas de cómo pienso yo que se podría innovar en el medio […]

  2. […] galopante debería estar dejándose la piel por innovar. Como decía hace tiempo en este blog: sin innovación, lo que llega inexorablemente es la despoblación. Porque yo llevo en esto muchos años, no me apunté a la moda innovadora como esas personas que […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: