Acaba de salir el Airbag de corazón

No es mi caso, ni es una cosa que me haya sucedido a mí, pero lo he visto y lo veo tantas veces, que me lanzo a escribir este apasionante tema. Creo que puede ser interesante para quienes son propensos a los temas del corazón y no me refiero a los cardiólogos, sino a las personas que tienen problemas amorosos -o no-.

AirbagdecorazonmedAy que ver lo poco que cuidamos los corazones de las personas que nos rodean…

Porque eso es lo primero: muchas personas están tan acostumbradas a los problemas, que en la vida se entregan irremediablemente a la búsqueda de todos los problemas posibles. Los encuentran en el color del aire o en el brillo extraño de la mirada de su mascota. Demasiadas personas tienen como costumbre contarles sus intimidades a las personas erróneas. Se desnudan ante psicólogos profesionales -muchos viven de los problemas y no problemas ajenos, no de tratar de solucionarlos-… Las personas más felices que he encontrado en mi vida son aquellas que tuvieron distintos psicólogos durante años y un día dijeron basta y desde entonces tienen una vida plena -no porque esos profesionales hayan hecho su labor, sino de puro hartazgo-.

Luego están los otros “arregladores” de problemas que son las amistades. Tengo por costumbre no contar mis intimidades nunca a mis amistades, pero creo que soy un bicho raro porque la inmensa mayoría de los seres humanos dedica horas, semanas y meses de su vida en contar sus intimidades casi siempre a las personas equivocadas. ¿Y a quiénes suelen acudir? ¿A alguna persona experta en estos temas? Al contrario, suelen ser esas personas que nunca han sentido el amor de verdad, que nunca han querido ni han sido queridas. Esas personas que nada saben, ¿qué pueden aportar? Nada, y además, dan una cantidad de consejos horrendos porque si no supieron arreglar nunca su vida, disfrutan desarreglando las de los demás.

Porque esa es otra: la mayoría de las parejas ni se conoce ni un 5%. El mecanismo suele ser absurdo: cada persona genera unas expectativas y “pide” una serie de cosas a la otra persona que, si no hace lo que se espera de ella, surge la tan terrible decepción. En vez de ser educados para aceptar a las otras personas, nos han educado para sentirnos superiores, para que pensemos que podemos arreglarlo todo, cambiar al otro. Y con esos mecanismos, un poco de superficialidad, nada de empatía y autestimas a menudo excesivos, las parejas se convierten en un infierno. Yo las veo y siento lástima. No se conocen, no hablan, intercambian comentarios, pero no hay una comunicación ni crecimiento ni comprensión mutua. Y con la ayuda de las personas tóxicas que nos intoxican aún más, al final llega la ruptura. Y lo peor es que ambos se creen que lo saben todo cuando no tienen ni idea.

En fin, este tema de título rocambolesco es para anunciar el lanzamiento del Airbag de corazón, que consiste en aprender a no inmiscuirse en las parejas ajenas, dejar que maduren -si lo hacen- o que desarrollen sus propias fases y etapas y si se mueren que sea de exceso de pasión 🙂

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