Ser intraemprendedor en un mundo hostil y a veces surrealista

Intraemprender es desarrollar proyectos o emprender nuevos servicios o productos para otra empresa o marca. No es sencillo, como bien indica el título de este tema, pero cada vez parece que las empresas más abiertas, se van habituando a buscar ideas y talento fuera de sus filas.

Hay muchas personas emprendedoras, a las que les apasiona desarrollar sus propios proyectos, a menudo innovando nuevos sistemas e incluso formas de comercializarlos. Entre esas personas, algunos, tenemos un interés especial en acercarnos también a otras empresas y presentarles esas ideas y ofrecernos a desarrollarlas. Yo llevo haciéndolo desde hace ya muchos años.

En general, me he llevado muchos desengaños. No es sorprendente. Si para conseguir un trabajo, hay que participar en un número variable de procesos de selección -dependiendo del momento económico-, en el caso de estos proyectos, es bastante frecuente que quien recibe la propuesta la desarrolle incluso sin conocerla al completo y con sus recursos humanos, que suelen ser muy limitados o inapropiados, condenando una buena idea a ser una ocurrencia que fracasa estrepitosamente.

Hasta el año 98, muchas de las ideas que presenté fue a entidades o empresas que tenía cerca de donde vivía entonces, es decir, en el País Vasco. Me sucedió que ideas que presenté a los primeros concursos de ideas de empresa no ganaban el premio y meses después veía cómo algunos amigos/as de quienes organizaban los concursos de ideas las ponían en marcha. Rara vez pasaron de los tres o seis meses de vida.

Una socia y yo fuimos a Caja Laboral y tuvimos una entrevista con un señor que había sido un político famoso. Le presentamos una idea y le gustó. Quedamos en mantener otra reunión días después y esa vez nos quedamos boquiabiertos porque nos dijo que unos amigos suyos de una asociación le habían llevado exactamente la misma idea. De esa manera es muy difícil innovar y siendo algo que me pasó muchas veces, la verdad es que uno ya no cree en las casualidades.

Mientras esa era la actitud habitual que me encontré en los años que viví en mi querido País Vasco, el año 2000 me presenté con una idea a la Universidad de Alicante. No era una idea convencional sino todo lo contrario para aquellos años: un banco de ideas que pagase a la gente por las mejores ideas. Lo que ahora está muy extendido, entonces fue mi puerta para que me prestaran interés, me recibieran y semanas después me abriesen las puertas de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Les presenté decenas de ideas que desarrollamos en el área nueva que creamos a tal efecto. Y al contrario de lo que siempre había visto en el País Vasco, en ese campus no me conocían de nada ni teníamos ninguna clase de afinidad política.

No quiero ser demasiado negativo ni injusto con la tierra que me vio nacer. En mis 10 años vitorianos también me aceptaron proyectos y después me han llamado para impartir cursos muchas entidades y empresas que vieron por internet que yo estaba suficientemente cualificado.

Han pasado muchos años y yo sigo intraemprendiendo, presentando propuestas a empresas e instituciones en todo el mundo. Casi siempre, como es habitual, la respuesta que me llevo es un terrible silencio. Es evidente que si me presentase ante un gerente de una empresa o un director general de una institución y le inventase un vínculo de amistad o familia con alguna persona cercana, me harían más caso. Triste, pero real, la vida es así. En mi segunda tierra hoy, Estados Unidos, las personas dejan abierta una puerta a la sorpresa, a los proyectos, están abiertos mentalmente. En España es mucho más complicado porque tenemos una mentalidad más cerril. También falta mucha cualificación porque quienes valoran o estudian mis proyectos más innovadores son personas que no tienen ningún conocimiento sobre innovación, al margen de que se han leído algún tema de blog sobre ello o se han ido a algún congreso a echarse la siesta y tienen un certificado que prueba su asistencia.

Llevo ya varios años internacionalizando empresas que desean tener una presencia o extender sus operaciones más allá del Atlántico y también en inglés. Junto a empresas serias que valoran mucho mis aportaciones y saben ponerles precio, me he encontrado con otras más “peculiares”, que me han pedido que les monte un diario en la gran manzana o un grupo de medios y que se lo haga gratis. Puede parecer increíble, pero me ha pasado. Lo peor es que no te lo plantean el primer día en el primer correo o la primera reunión, sino que te van “envolviendo” con palabrería hasta que un día te sueltan la barbaridad.

Afortunadamente, me quedo con lo bueno. Siempre lo he hecho. Sigo acumulando anécdotas, algunas de ellas muy singulares e incluso patéticas, pero da gusto trabajar con las personas grandes que me encuentro, quienes tienen la empatía y la inteligencia necesaria para valorar tus aportaciones y aprender a crecer juntos. Yo sigo con mis proyectos y mis propuestas y creo que voy a crear alguna especie de metodología rápida en forma de formulario para quitarme lo antes posible a quienes me faltan al respeto y me vampirizan el tiempo y curiosamente se creen estupendos.

Contacto: navidad@juannavidad.com

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2 comentarios

  1. Valorable esfuerzo. Admiro tu actitud. Secillamente no sería capaz de ser interpreendedor por las dificultades y chascos que describes; exponer tu trabajo para que posiblemente otros se beneficien sería devastador para mi. Sin embargo, tú sigues en el empeño y como dices, te quedas con lo bueno. Ánimo y te deseo muchos éxitos en tus proyectos.

    1. Hola JfxCastillo,
      muchas gracias por tus palabras afectuosas. Si lo piensas bien, hay muchas personas que hacen cosas admirables en ecosistemas duros. He conocido personas que han estado diez, veinte años o muchos más contratados en empresas en puestos nada estimulantes y con jefes y compañeros/as terribles. Sobrevivir a los ambientes hostiles nos hacen más fuertes y, sobre todo, más pacientes y supongo que sabios. Intraemprender es a veces lo mismo, pero sin la estabilidad de un sueldo o unos ingresos -hasta que todo se concreta-, las negociaciones son demasiado largas para mi gusto y no siempre las empresas receptoras están abiertas al cambio, pero supongo que será cuestión de tiempo y llegará el momento en que todo sea más fácil y satisfactorio 🙂

      Saludos cordiales,
      Juan Navidad
      http://www.dinamizaciondeideas.com

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