El sin techo que no sabía ser sin techo

Este es un tema del que he hablado en temas anteriores acerca de cómo es la vida en Nueva York. Estoy en el que es mi séptimo viaje en menos de cuatro años y ya es un hecho que vivo con un pie en España y el otro en esta ciudad.

Cuando llegué por primera vez -parece que fue ayer…- solía encontrar novedades que unos meses después llegaban a España. Con el tiempo esa llegada ha sido más rápida, especialmente si las noticias eran malas. Precisamente hoy quiero hablar de un grupo que en este país es muy numeroso y en España está creciendo también mucho, desgraciadamente. Me refiero a los sin techo.

Uno de los detalles que llaman la atención es que unas personas lo pierden todo de repente y otras, poco a poco, van viendo mermadas sus posibilidades. Este es un país tan individualista que si una persona tiene un problema grave, sus vecinos raramente lo saben. ¿Cómo van a saberlo si en general no conocerán ni su nombre y en muchos casos les importará un pito lo que les pase a sus vecinos?

Uno de los puentes que une la isla de Manhattan al vecino estado de New Jersey

Uno de los puentes que une la isla de Manhattan al vecino estado de New Jersey

Muchas personas tienen donde vivir, pero no tienen para comer. Piden en la calle o en el metro y por esa razón es bueno llevar cosas siempre para poder darles. Puede ser un paquetito de galletas, un jugo/zumo, frutos secos, casi cualquier cosa, por sencilla que sea, puede solventar en parte esa necesidad ese momento. Debo decir que soy partidario de un sistema socialdemócrata avanzado de verdadero bienestar social. Creo que cualquier país si es bien administrado, tiene recursos para que todo el mundo tenga una vivienda, trabajo o, en su defecto, un dinero con el que vivir. Os recomiendo este enlace sobre la Renta Básica, de mi amigo Ramiro Pinto, donde se muestra las posibilidades de un futuro que se podría lograr, de dignidad para todas las personas.

Como sucede en todas las ciudades, los que viven en la calle pueden ser de todas las edades e incluso de distintas nacionalidades. En esta ciudad hay miles de niños  niñas, personas muy ancianas, jóvenes, otras de mediana edad que suelen tener en común que suelen aparentar mucha más edad de la que tienen. Hay muchas personas con enfermedades mentales y adicciones. Las personas que llevan muchos años en la calle sufren un deterioro terrible.

A quienes llevan poco tiempo se les suele notar bien, como es el caso de esta persona que da título a este tema del blog. Estaba en una estación del metro, en una esquina y miraba mucho a las personas, de un modo que delataba que no llevaba mucho tiempo. Pensamos comprarle algo y entré a un supermercado. Es más difícil de lo que parece porque tiene que ser algo que no haya que cocinar, porque la casa no estaba cerca, algo que guste a todo el mundo y que no lo rechacen (por ejemplo, nada que contenga cerdo, que muchas personas no pueden comer). Volví y le llevé lo que había comprado: unos frutos secos, un paquete de galletas y una botella de jugo. Al principio me lo rechazó, me dijo que no podía aceptarlo. Le volví a insistir y finalmente tomó la bolsa. Me fui con tristeza. Es inconcebible que en un planeta con muchísimos más recursos de los que necesitamos sucedan estas cosas. Queda mucho por hacer, es cierto, pero creo que podemos conseguirlo…

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