La burbuja emprendedora

En este tema no voy ser una de tantas personas que se dedica a criticar el apoyo a emprendedores/as en España. Al contrario, quienes me conocen, saben que soy un defensor del autoempleo. Por supuesto, todo el mundo no está preparado y la mayoría de quienes se plantean crear una empresa, tienen que hacer un proceso de cambio y transformación muy importante.

Lo que yo llamaría “burbuja emprendedora” tiene que ver con una forma que tienen las instituciones públicas de informar, formar y apoyar a quienes emprenden que parece que necesita que se creen proyectos que precisen una importante inversión. Así, quienes invierten, a menudo se meten en créditos de 5, 7 o 10 años dándose la paradoja de que la duración media de muchos proyectos de empresa está entre 3 y 5 años.

Hace unos años, en unos cursos que impartí a personas emprendedoras, les hice dos preguntas: la primera, cuál era la inversión que necesitaban y la segunda era qué gastos tendrían que afrontar cada mes. Una persona dijo que tenía un proyecto para crear una casa rural pequeña, de ocho habitaciones y la inversión era impresionante. No se había planteado cuánto necesitaría ganar cada mes para afrontar sus gastos. Al realizar el cálculo, era tal la cantidad que le obligaba a que su casa alquilase cada habitación tres veces al día y hablamos con la posibilidad de que fuera una casa rural de “cama caliente”, como se alquilaban camas a los trabajadores en muchas ciudades en la postguerra.

Muchas personas que emprenden se vuelven auténticos Obélix que tienen que llevar sobre sí auténticas losas, son personas hipotecadas que muchas veces tendrán que sufrir las consecuencias de haber emprendido. En muchos casos, además, la empresa acaba y quedan deudas que impiden a estas personas que han arriesgado y podrían querer hacerlo en el futuro que puedan solicitar ayudas. Con lo fácil que sería que se descontase a quienes reciben una subvención las posibles deudas que pueda haber con la Seguridad Social o con Hacienda, España prefiere que esas personas no sigan adelante.

Lo que se puede visibilizar claramente de todo este sistema es que hay emprendedores/as de alto standing, que crean proyectos con muy buena financiación, normalmente Sociedades Limitadas que, en caso de cierre no afecten a sus patrimonios y otras personas que sólo pueden ponerse de autonomos, y que después pueden tener muchos problemas y perderlo todo.

Se da la circunstancia de que muchas personas no tienen muchos medios, pero tienen buenas ideas, capacidad de trabajo, espíritu innovador y el propio sistema los expulsa o, mejor, obliga a estas personas a crear de una manera más audaz, proyectos que no precisen apenas inversión, que puedan ser escalables y ampliables con el tiempo y que, sobre todo sean muy versátiles, flexibles y también globales, para poder sobrevivir. Porque para emprender, es esencial tener un carácter que no se achante con problemas y que siempre seamos capaces de sobreponernos a los golpes de la vida y la economía colaborando con otros proyectos y desarrollando siempre nuestro talento y mejores ideas de la manera más sorprendente e innovadora.

Si quieres conocer mis talleres Emprender Innovando (y con pocos medios), escríbeme a navidad@juannavidad.com

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Un comentario

  1. […] tema. La otra palabra clave es “emprender”. Por supuesto, como decía en el tema “La burbuja emprendedora“, no es necesario que en un país todo el mundo se dedique a trabajar por cuenta propia. Pero […]

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