Necesito más vidas o vender mis ideas

Hay personas que tienen una memoria prodigiosa, otras saben muchos idiomas, a otras personas se le dan de maravilla las fórmulas o los códigos o los números. Desde que era un niño yo soy un generador de ideas. Tengo ideas gastronómicas, diseño de muebles, maneras de encuadernar fácilmente, ideas de proyectos de internet, literarias, argumentos para el cine, decenas de propuestas solidarias, de eventos, productos, servicios muy innovadores, empresas, maneras creativas de enseñar, modos de cultivar y aprovechamiento agrícola…

Tengo tantas ideas que el año 2000 me presenté ante la Universidad de Alicante para crear un Banco de Ideas, pensando que lo normal era que la gente que era como yo, pudiera algún día vivir y ser pagada por sus mejores ideas. Ese proyecto nunca vio la luz pero se fijaron en mis inquietudes para ficharme para trabajar en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y, tras cinco meses intensos, me hicieron Subdirector de Área.

Han pasado 12 años, ahora tengo mi propia empresa de innovación formación y creatividad www.dinamizaciondeideas.com, y seguimos sumidos en la Edad Media. Sigo echando de menos empresas que no se apropien de mi tiempo y mi capacidad de trabajo, sino que se limiten a comprarme mis ideas, a poder ser todas. Estoy seguro de que si alguien lo hiciera y se tomara la molestia de patentarlas, ofrecerlas, financiarlas o revenderlas, saldría ganando.

Lo que es muy habitual es que quien tiene el dinero para desarrollar los proyectos muchas veces no cuenta con buenas ideas y, quienes tienen ideas interesantes, no siempre pueden hacerlas realidad. El resultado es que, muchas de mis ideas de hacer diez o veinte años ven la luz ahora y no siempre tienen ni las posibilidades ni la riqueza del proyecto que yo había generado hace tanto tiempo. Me han robado decenas de ideas, han pensado que con saber “por encima” en qué consistía, ya podrían desarrollarla con éxito y, afortunadamente, casi siempre han fracasado estrepitosamente, creo que porque no tenían mi conocimiento completo del proyecto y sus mecanismos y opciones de adaptación ante los cambios y retos. Porque una idea estática, hoy en día, no tiene posibilidades de éxito en este mundo tan flexible y cambiante.

Mi idea es seguir apostando por mis ideas, enviándolas a distintas instituciones, fundaciones, empresas, mecenas y personas. Casi siempre es como enviarle un email al océano. Recibir una respuesta es casi siempre como pedirle cerezas a un muro de piedra. Muchas veces siento que he nacido varias décadas antes de tiempo, porque casi siempre el mundo no está preparado, pero también me sirve de estímulo tratar de plantar lechugas en un desierto en el que falta el agua, la tierra y, para colmo, la mayoría de la gente no sabe en ese lugar qué demonios es una lechuga, pero el día que prueben la ensalada de lechuga, ese día me regalará muchas sonrisas preciosas, el estímulo necesario para diseñar nuevos proyectos…

Contacto: navidad@juannavidad.com

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2 comentarios

  1. Nunca dejes de soñar…

    1. Esa es la idea, Fabiola, hacer siempre de los sueños una forma de vida… 🙂

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