Qué hacer con la cultura tras el rechazo de la Ley Sinde

Lo primero que hay que decir en estos momentos es que es preciso darle un vuelco a la regulación y gestión de la cultura pública en España. Con esta Disposición Final Segunda, es como si con la llegada de la imprenta, en el siglo XV, un país hubiera legislado escuchando sólo a los amanuenses. No tiene sentido que en estos tiempos de oportunidad, no sólo en el ámbito hispano (más de 500 millones de hablantes de español en todo el mundo), sino también en otros idiomas, España esté perdiendo oportunidades culturales a pasos agigantados.

Se debe legislar, por ejemplo, adaptando la Ley de Propiedad Intelectual. Se debería incluir también los distintos tipos de copyleft, y la existencia de entidades como Creative Commons, que faciliten que, quienes lo deseen, puedan tener sus contenidos bajo este sistema de derechos.

Se debería formar a quienes crean cultura para que conozcan las posibilidades que ofrecen las últimas tecnologías, generar portales públicos donde se puedan ofrecer servicios culturales o vender y también registar las obras, blogs, fotografías, etc, de manera gratuita, es carísimo registrar las obras literarias, con lo sencillo que se podría hacer hoy en día.

Se debería poner todos los contenidos que generan las universidades públicas en España a disp0sición de las personas interesadas, con carácter gratuito, como hace desde hace tiempo el Massachussets Institute of Technology. No es de recibo que si los alumnos/as pagan por ser educados y las universidades se nutren de dinero público, vendan sus contenidos.

Hay mucho talento desperdiciado, ideas que se pierden o se ponen en marcha en otros países porque en España muchas empresas e instituciones sólo escuchan a quienes son afines ideológicamente.  La endogamia está matando el talento y se está produciendo una fuga de cerebros que será muy difícil revertir.

La manera más creativa de afrontar los retos es pensar lateralmente, por eso se podrían crear viviendas tecnológicas para creadores/as culturales, en zonas rurales, en régimen de alquiler subvencionado, con los medios para poder desarrollar proyectos de contenidos. Es preciso apoyar a quienes quieran crear, tengan las ideas, el talento y necesiten esos medios. Se han gastado en torno a 12000 millones de euros en los dos Planes E, que han tenido contratos reducidos en tiempo y número y una repercusión escasa en los lugares en que se ha aplicado. Con mucho menos dinero, se podrían conseguir resultados muy interesantes y dinamizadores de la economía, la cultura y motivantes para el sistema educativo.

Los políticos y dirigentes de las instituciones tienen que aprender a escuchar, no sólo a sus técnicos, allegados, asesores y votantes, sino a cualquier persona que tenga una buena idea. Es necesario darle alas a un país que se encuentra en una situación de retroceso ético, cultural y creativo. La crisis económica es sólo un reflejo visible de los otros declives.

Contacto: navidad@juannavidad.com

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