La Nueva York cotidiana

Cualquiera diría, por las películas, que Estados Unidos es un lugar donde la gente vive en casas gigantescas, lujosas. Pues no. Pero ciertas de esas películas sí transmiten ciertas cosas que se perciben en el día a día. Por ejemplo, los miedos, la rabia, las injusticias, la violencia, ese saber estar similar a los animales que se ganan el respeto de la manada.

Los miedos son de todo tipo: la gente apenas toca las barandillas del metro y sólo se agarran a las de metal de los vagones porque no les queda otra. Abundan los anuncios de líquidos sanitizadores para las manos. He visto en muchos edificios botecitos junto a los ascensores para que quien va a tocar el botón se limpie primero. ¡Quién sabe quién lo tocó antes!  Eso se aplica a todo. Temor a que te secuestren a tus niños. Es muy raro ver a chicos o niños jugando en la calle. Las clases particulares se imparten en las bibliotecas. Hay cientos de películas que transmiten esos miedos y forman parte del día a día de este lugar. El miedo es un gran negocio para la venta de seguros de todo tipo, de alarmas, supongo que también para la venta de armas. El otro día acaricié el gato de una tienda -era gigantesco, como un perro mediano- y la señora me pidió rápidamente que me lavase las manos, intuí que para que no le pusiera una demanda, ya que le había echado un líquido muy fuerte tras su cabeza. Me indicó dónde está el baño y se puso muy nerviosa.

Hablaba del miedo,pero también es muy frecuente ver escenas de rabia, como aquella señora que tenía que tomar el metro y la tarjeta no la dejaba entrar. Le dio patadas al torno, gritaba, era muy triste ver su impotencia. La gente evitaba aquella salida, aterrorizada, miraba con pánico, pensarían que era una indigente más. Pero yo la vi y era una señora cualquiera, indignada por la impotencia. Lo mismo lo he podido ver cuando la gente llega al tren que en ese preciso momento cierra sus puertas y no pueden tomar ese viaje y les toca esperar. He oído a la gente gritar, lamentarse con palabras terribles. Uno puede imaginar que, con el contexto actual, que se despide a la gente por cualquier bobada, no está el horno para llegar tarde al trabajo.

Hay mucha gente muy cansada. Los viernes es algo evidente, pero también se puede ver cualquier tarde, cuando llegan de largas horas de trabajo, derrotados, se duermen en todas las posturas. Hay gente que ronca como si estuviera plácidamente en la cama con su pareja. He visto jóvenes que juntan la rabia con el cansancio y apoyan los pies en el asiento contiguo y se duermen y no te dejan sentarte, pero si les dices algo abren un ojo, se escudan en el asburdo microclima de la música en sus auriculares y en ese momento se ve que con el consumismo  y las injusticias, la convivencia se convierte en una utopía.

En la madrugada, veo la tele e investigo noticias y programas nuevos, a veces hablo después con la gente de lo que he visto, de los anuncios peculiares y lo que reflejan. Anoche me llamó la atención un reportaje de teletienda de una organización que se dedica a la ayuda al tercer mundo que ahora tiene un programa para acabar con el hambre en Estados Unidos, recogen dinero para los niños y niñas que pasan hambre, que dicen que son muchísimos. Los ponen llorando, hablando de que lo pasan mal pasando hambre, es terrible. Puede que les importe un pito un ser adulto que tiene hambre, pero los peques para ellos es algo inaceptable, es como si fueran semihumanos, inhumanos con los adultos y compasivos y unos santos con lo menores de edad.

Bueno, creo que por hoy ya os he contado un poco en qué consiste esto de la América profunda de Nueva York. Por supuesto que todos los comentarios son bienvenidos, ya que yo sólo soy otro forastero recién llegado a esta ciudad.

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5 comentarios

  1. ¡Jo, Juan, qué panorama más desolador! Espero que haya contrapunto, tiene que haberlo, seguro que si, porque si no sería una ciudad tremendamente deprimente, ¿no?

  2. Hola Marhya,

    Por supuesto, este es un lugar donde la gente es lo que vale. Puedes ver en un minuto un gesto desagradable y tres grandes acciones de gente desconocida. Aquí tengo muchas amistades, gente muy creativa y con mucho talento. Se respira que es un centro artístico, aquí hay cientos de galerías, está Broadway, una ciudad palpitante. Pero no podemos dejar de tener en cuenta todo lo que pasa a nuestro alrededor. Son poetas muchos de quienes forman mi grupo de conocidos y amistades acá, artistas que no pueden, no podemos dar la espalda al mundo. Porque eso sería darnos la espalda a nosotros mismos/as…

  3. Adhiero a tus palabras. El sentimiento extremo de temor en el país del norte (NY principalmente luego de 9/11) está presente en los más mínimos detalles.

    El gobierno anterior se encargó de instalar el pánico en la sociedad, desde la forma más profunda. Ahora podemos ver los resultados a simple vista.

    Abrazo grande, me gustó mucho el post 🙂

  4. Muchas gracias, Nicolás. Sigo mucho tu maravillosa labor y me parece que, si en el mundo hubiera más gente como tú, todo sería más fácil… Un abrazo, JN

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