Subida a la sierra en luna llena a las Lagunas del Trampal

Por sexto año, he subido a la Sierra de Béjar y Candelario, ha sido una subida nocturna, con motivo de la Luna Llena de finales de agosto.

Mi amigo Rubén Borrega, un biólogo, inquieto y siempre lleno de ideas y proyectos, me había propuesto poco más de 48 horas antes subir a la sierra. Difundimos esta iniciativa entre nuestras amistades y no conseguimos nadie más que pudiera subirse, al ser un miércoles noche, muchos tenían que trabajar al día siguiente.

Cerca de la medianoche iniciamos la subida, primero en coche, hasta la segunda plataforma y después caminando, con las linternas, un poco de brisa y muchas ganas de disfrutar de la naturaleza.

La luna ya estaba en lo alto porque, en la luna llena de julio sale más tarde, pero en este caso estábamos casi llegando a septiembre. Poco tiempo después, hicimos varias paradas, como la tradicional en la Fuente de la goterita, donde repusimos nuestras reservas de agua.

Como habíamos prometido, a la 1 y 23 hicimos una parada y lanzamos a la luna un mensaje y varios besos al aire, dedicándolos a las personas soñadoras y lunáticas del mundo. Si te encuentras entre ellas, que sepas que te lo dedicamos a ti también jejej…

No tardamos en llegar a la cuerda del Calvitero, la parte alta de la sierra, más o menos llana. La luna era tan luminosa que, en las zonas polvorientas, nos acordamos de la canción de Police Walking in the moon y tuvimos la tentación de caminar saltando unos metros como los Aldrin y Armstrong dando su paseo lunar 😛

Bromas aparte, la noche y la mañana siguiente nos daría aún muchas sensaciones de todo tipo…

Llegamos a La Ceja, punto más alto de la Sierra, unos 2400 metros. A pesar de ser de noche, se podían ver claramente algunos neveros, pequeñas manchas de nieve de unos pocos metros cuadrados, algo increíble a finales de agosto.

Iniciamos nuestro descenso, sin prisas, hacia las Lagunas del Trampal. La luna iluminaba tan bien que apenas utilizamos las linternas en toda la noche. Esta parte del recorrido transcurre por un circo de lo que fue un glaciar en torno a 20.000-30.000 años antes, un lugar de gran belleza todo el año.

En la primera laguna, saludamos a un grupo de gente muy joven, de chicos y chicas, que había elegido este lugar privilegiado para pasar una noche divertida de aventura. Sin duda les quedará un rastro imborrable el resto de sus días…

La laguna mediana fue el lugar elegido para montar la tienda, había algo de viento, pero se nos hizo aún muy agradable comer algo disfrutando de la imponente noche de luna llena ya que manteníamos el calor tras dos horas y pico de ascenso y descenso.

Pero la noche tenía reservadas mucha sorpresas. No hizo frío en toda la noche, pero el viento fue implacable, racheado, no paró ni un instante, agitaba tanto la tienda que parecía que íbamos a salir volando dentro de la tienda. Daba tanto miedo que en un momento dado, Rubén puso unas piedras en las piquetas para proteger mejor aún los amarres. Por suerte, el suelo tupido de césped resistió y la tienda no sufrió daños.

La principal consecuencia de la noche terrible fue que no dormimos nada, ni un segundo. Por dos veces escuchamos a nuestros vecinos de la primera laguna que lanzaban algún alarido terrible de que algo terrible había pasado.

Por suerte, llegó la mañana. La luna estaba muy baja, pero aún se dejó tomar varias fotos, la laguna del medio, que teníamos a pocos metros, estaba preciosa, con auténticas olas formadas por las rachas de viento. La tienda no dejaba de espachurrarse ni un minuto mientras tomábamos las fotos, primero de todo lo que nos rodeaba y la luna y, pronto, del sol saliendo, que pudimos ver sobre la laguna grande, la tercera, una postal priviliegiada, momento mágico casi tanto como los que nos había proporcionado la luna durante toda la noche.

Tomamos muchas fotos que compartiré con vosotros estos días y prepararé también un vídeo con la ascensión que esperamos que disfrutéis.

A la vuelta, tras recoger la tienda de manera muy entretenida, con el viento jugando con nosotros, nos encontramos en un arroyo que baja de la primera a la segunda laguna una esterilla de los chicos y chicas que habían acampado en la primera laguna. Se la dimos y nos contaron que también habían pasado una noche horrible, sin pegar ojo y sufriendo el viento y su fuerza imparable.

Esquivamos un rebaño de vacas que nos miraron con bastante mala cara, seguimos subiendo y nos fuimos cruzando con los primeros montañeros/as de la mañana. En la Ceja tomamos muchas fotos de los neveros, del circo impresionante, después hicimos lo mismo con un grupo de vacas y otro de caballos. Nos cruzamos con mucha gente que subía, hacía un viento muy fuerte que no paró hasta que llegamos al coche. A mediodía, doce horas después de salir, alcanzamos Béjar. Un día de descanso es necesario para reponerse tras una jornada como esta, muy bella, pero que puede ser dura si no tienes fondo, mi cita anual con la luna llena se cerró con muy buenos recuerdos, una conversación y compañía muy agradable, la de mi amigo Rubén y el oxígeno suficiente para generar y poner en marcha muchos planes y proyectos para el futuro…

Gracias por “veniros” con nosotros, leyendo esta crónica de vivencias del viaje, que será mucho mejor cuando tenga las fotos…

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5 comentarios

  1. Sin duda una noche especial. Ya nos enseñarás las fotos.
    ¡Buen fin de semana!

  2. Igualmente, Marhya, que paséis un gran finde. En cuanto tenga las fotos, las veréis. Son alucinantes…

    JN

  3. Óscar Rivadeneyra · · Responder

    Siento de veras no haber podido ir. Me hubiera encantado, y me lo estuve pensando hasta el último momento, pero hubiera ido muy apretado de tiempo pues como sabéis también había quedado el jueves por la mañana. No tardes en poner fotos y en colgar el video (si lo hay).
    Saludos.
    Óscar Rivadeneyra.

  4. Hola Óscar,

    nosotros lo sentimos mucho también.

    Nos mandaron recuerdos para ti los últimos neveros, la Fuente de la Goterita, La Ceja (te envió un guiño también jeje), el Circo, las tres lagunas, las vacas nuevas esas negras que no se apartan y acojonan, que parece que se van a liar a cornadas, la luna inmensa y el sol que parecía tímido al principio, también…

    Y Rubén y yo te decimos que por esta vez pase, pero le pedimos a tu agenda que te dé vacaciones (aunque sean sólo doce horitas) cuando hay que hacer las cosas grandes de la vida… Un abrazo y pronto habrá fotos y vídeo :P, JN

  5. Me alegro de que os lo hayais pasado en grande y sin percances. Espero que no apareciera ningún bicho, aparte de vosotros dos, de improviso y con nocturnidad y alevosía.

    Lo dicho: a ver si cualgas las fotos pronto que te queremos ver en las alturas.

    Saludos

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