Homenaje a Verónica Goitia: Pluma, Vuelo, Locura

El año 90 respondí a la convocatoria de unos carteles en la Facultad de Filología en Vitoria, donde estudiaba, para crear una publicación literaria. Detrás estaba un  estudiante de Historia que estaba participando en un proyecto en Baracaldo llamado La Gallete del Norte muy interesante, que acaba de cumplir 25 años. Aunque tuvimos varias reuniones, ese proyecto de revista inicial no fructificó.

Pero al año siguiente, a finales del 91 lancé junto con Verónica Goitia y  Patxo Santos la propuesta que se llamaría Revista Cálamo. Me sirvió para conocer a quien fue mi pareja, con la que tuve una convivencia de 999 días, para incluir mis textos y ayudar en la selección y maquetación de la revista. De esa época son momentos gloriosos en mi vida como aquellos recitales magistrales o cuando Tere me llamó por primera vez “Juan Navidad” y me quedé con el apodo que, después, se convertiría en mi nombre oficial.

Pero hay muchos momentos de gran belleza más que están asociados a Vero: ese fin de semana en Mundaka en abril, disfrutando del aire, del viento y hasta del agua gélida; o aquellas noches en su ático, que nunca terminaban -hasta escuchábamos al ruiseñor en la alborada-, junto a Josefina, Sebastian Wise, Nora y tantos otros/as, leyendo cosas y disfrutando de la buena música…

Vero había conocido a Ian Garland, un pintor que nos enseñó también la sensibilidad de saber mirar, toda una inspiración para el grupo… Y disfrutamos de aquella boda entre amigos/as en un tiempo en que Cálamo terminó, con su número 5, seis números y cinco años después se cerró una etapa en los que una serie de personas dimos un impresionante estirón creativo y existencial.

Un amigo me recordaba ayer mismo que mañana hace 10 años desde que nos dejó Vero. Yo no tengo claro si hace diez o doce, porque entonces había perdido el contacto con ella y además, dejé la ciudad de Vitoria por Alicante. Pero en cualquier caso, quisiera hacerle un homenaje de la mejor manera, es decir, con su poesía y su presencia: siempre bella, intensa e inmensa…

Recuerdo

Una mujer mira la mar
en furia de cinta alba,
desde su pupila
el verde pleno
inunda su boca,
muerde el talle
en húmeda savia ajena,
reposa en vida un paso
que no la mira.

Sólo a lo lejos
rompe el alba
minúsculos lamentos
de bordada espuma.

Un sueño despierta el agua,
aletea mañanas claras,
dulzura que dilata la mar
en glauca perla.

Sosiega aquella boca
el breve ensueño
de una niña
quieta, lenta, muerta.

En el gris, la plata destellada
abraza una tardía hora,
sola la mar,
sola aquella breve ola.

Añadió su firma a aquel número de la revista:
“Pluma, vuelo y locura”
Vero

(pág.19 Revista Cálamo nº 0)

Gracias por todo, Vero.

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2 comentarios

  1. […] dejó demasiado pronto, pero sigue siempre a nuestro lado (a ella le dediqué un pequeño homenaje en este tema del blog). Ya en las primeras reuniones tuvimos gente muy interesada y ese 30 de octubre de 1991 nos […]

  2. […] semanas se cumplía un cuarto de siglo desde que creamos Verónica Goitia (conozcan mi sentido homenaje), Patxo Santos y yo la Revista Literaria Universitaria Cálamo en la Facultad de Filología y […]

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