El cuento de la Gripe A (H1N1)

ACTUALIZACIÓN: Dado que muchas personas que entran a este tema de mi blog buscan un cuento para explicar la Gripe A a los niños he creado un cuento educativo para niños y niñas que podéis ver en vídeo y utilizar el texto del cuento desde este otro tema del blog. Animo a usarlo y a crear otras versiones del cuento, para poder acabar con la pandemia.

EL QUE VIENE ES UN RELATO FICTICIO PARA PERSONAS ADULTAS

Hace muchos muchos años, mi padre era uno de los máximos inversores en una gran empresa multinacional farmacéutica. Acababa de empezar el siglo XXI y tenían mucho éxito con sus productos. Fabricaban un medicamento que curaba una enfermedad pero de tal manera que siempre dejaba muchos efectos secundarios que se solucionaban con otros productos. Lo hacían, por ejemplo con las píldoras anticonceptivas que generaban muchos beneficios a estas empresas. Estos beneficios atrajeron mucho dinero de especuladores que quisieros multiplicarlo.

Descubrieron que el número de medicamentos que pudieron crear era limitado, así es que pensaron crear también enfermedades. Ya lo habían hecho años atrás con el SIDA; una plaga que mató a muchas personas y dejó millones de niños y niñas huérfanas, especialmente en los países pobres. El negocio era redondo porque había un cóctel de medicinas, llamadas retrovirales que detenían el avance la de enfermedad. Con el precio tan caro que tenían eran muy rentables y las personas que tenían el dinero para comprarlas vivían, pero el resto no tardaban en desarrollar la enferemedad y morir.

Hacía un tiempo que esta enfermedad no era un negocio tan grande, ya que otras empresas farmacéuticas de países en vías de desarrollo habían creado soluciones más baratas para las regiones más pobres, así es que se pusieron a pensar una solución malévola a sus ansias de dinero: pensaron en una enfermedad que obligase a todo el mundo a vacunarse, millones de millones para seguir lucrándose no de la salud, sino de las enfermedades. Pusieron a todos sus mejores investigadores a trabajar y, en unos pocos meses habían desarrollado el virus. Al mismo tiempo, fueron negociando con los políticos de casi todos los países la necesidad de crear grandes empresas donde se creasen vacunas. Al principio no les hicieron mucho caso, pero cuando la enfermedad fue liberada y comenzaron a morirse las personas pronto todos los mandatarios mundiales decidieron comprar medicinas de dudosa efectividad -porque era lo que había- y pagar mucho dinero para asegurarse las vacunas que solucionasen esa plaga.

Pero mi padre y el resto de los dueños de aquellas multinacionales no contaron con algo que cambiaría la Historia. En aquellos años existía una red llamada internet en la que los ciudadanos de todo el mundo comenzaron a reunirse virtualmente para ayudarse, difundir la información y acabar con muchas de las injusticias. Pidieron una investigación y mi padre y otros responsables de la epidemia fueron encarcelados. Se crearon leyes mundiales en las que las empresas farmacéuticas tuvieron que convertirse en proyectos sociales que solucionasen los problemas y esta fue la última gran pandemia. También se crearon programas de justicia social para evitar la muerte de personas que morían de hambre en los países pobres y se redujeron las guerras que también causaban hasta entonces cientos de miles de muertes al año.

Este es el cuento de la gripe A. Es pura ficción. Mi padre jamás trabajó en la industria farmacéutica, sino que fue peón forestal. Si quieres puedes poner a esta historia otro fin más terrible, para ello basta con que te creas el otro cuento, el que te están contando por la tele y los medios de comunicación, que es el que interesa a las empresa farmacéuticas. Tú eliges 🙂

>>Si dufundes este cuento, no olvides el nombre de quien lo ha escrito: Juan Navidad, de aprendefacilTV.com

ACTUALIZACIÓN: Dado que muchas personas que entran a este tema de mi blog buscan un cuento para explicar la Gripe A a los niños he creado un cuento educativo para niños y niñas que podéis ver en vídeo y utilizar el texto del cuento desde este otro tema del blog. Animo a usarlo y a crear otras versiones del cuento, para poder acabar con la pandemia.

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One comment

  1. Acabo de recibir este texto que amplía la idea que tengo de que todo esto es una estafa a gran escala:

    Aporto a este tema con otra reflexión:

    El Negocio de la Gripe Porcina o el manejo del miedo
    Por Fernando Lema

    El pánico social es un excelente negocio. Lo vemos cotidianamente en la campaña electoral o en los noticieros televisivos. Pero ya lo vimos en 2002 con la gripe aviar cuando las empresas farmacéuticas lo ensayaron para
    producir antivirales, vendidos, pero que jamás fueron utilizados.

    Lo que sorprende o interroga, es la urgencia con la que el Organismo Mundial de la Salud lanza alertas mundiales antes de conocer la morbilidad, mortalidad, riesgos, difusión, tipo de cepa, métodos de diagnostico, disponibilidad y confiabilidad del mismo, tratamientos posibles y
    alternativos para países con bajos recursos, para la gripe producida por el virus mutante de la influenza porcina.

    La gripe es una enfermedad frecuente en porcinos, por lo menos uno de cada cuatro cerdos en todo el mundo tiene anticuerpos, signo de haber padecido la
    enfermedad, pero rara vez hay contaminación humana. Por lo general, estos casos aparecen en personas que trabajan con los cerdos. También fueron descriptos algunos raros casos de personas que contagiaron el virus de la influenza porcina a otras. Mucho más rara es la adaptación del virus porcino a humanos y la generación de un nuevo virus especifico del epitelio respiratorio de la especie. El pasaje a humanos del virus de la influenza porcina se encuentra en los registros de los Centros de control de
    enfermedades infecciosas, en EEUU, desde hace algunas décadas. En los últimos cuatro años se conocieron 12 casos de infecciones por influenza porcina en personas.

    De la misma manera que lo hacen los virus de la gripe humana los virus de la influenza porcina cambian permanentemente. Pero a diferencia del humano los
    virus de la influenza de otras especies (aves, humanos) pueden infectar a los cerdos y en esos casos, al reproducirse en las células del tracto
    respiratorio, los virus pueden intercambiar sus genes generando nuevos virus diferentes a los anteriores.

    El número de muertos producido por la emergencia gripal en México es mucho menor que el causado al mismo tiempo en niños por la diarrea viral, o los accidentes de tránsito o el cáncer de pulmón, en el mismo país. O los muertos producidos por la crisis financiera y especulativa que dejó a millones de personas al borde del camino y aún más lejos de cualquier forma de asistencia.

    Esta semana la prensa italiana titulaba “40 millones de dosis de antivirales para proteger a toda Italia”, ese es el negocio, el pánico de la gente y la medicina espectáculo. Compro y resuelvo, ya no hay riesgo, la enfermedad no existe, el “príncipe” hizo el milagro esperado.

    Pero más allá del miedo que precipita los precios del petróleo, hunde las agencias de viajes, cierra los negocios en México y aumenta los costos aeroportuarios por la compra de termómetros para controlar la temperatura de
    millones de viajeros y desplaza el personal de salud a problemas seguramente menos relevantes que los cotidianos del sistema sanitario, cuanto le cuesta a la precaria salud mundial esta deriva de recursos? cuantos van a morir en
    el mundo como consecuencia de estos dramáticos desplazamientos de recursos deficitarios para pelear contra fantasmas?.

    El imaginario social sigue agitándose como con la peste en la Edad Media o con la gripe española, del siglo pasado o con el SIDA hasta que se volvió enfermedad crónica para los países ricos. La diferencia es que ahora la información mundial es instantánea y el reflejo de protección es comprar. La gente reacciona agotando los tapabocas, vacunándose contra un virus que no los protegerá de la variedad recombinante. surgida por el hacinamiento
    productivo entre cerdos y hombres.

    Es la sociedad la que esta enferma, de falta de método, de ausencia de visión critica, de falta de sentido común y seguimos siendo víctimas de un manejo informativo sin análisis ni responsabilidad social, seguimos
    comprando espejitos de colores frente al temor a lo desconocido. Claro que ahora no hay muchos espejitos ni colores, hay solo dos, se llaman antivirales y lo venden dos empresas farmacéuticas cuyas acciones están en las nubes desde la semana pasada.

    Fernando Lema
    El escritor de esta opinión: Fernando Lema, fue durante 25 años, investigador en inmunología viral en el Instituto Pasteur de París, Francia

    >>Muchas gracias, Luis

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