Dos leyendas hurdanas: la Chancalaera y la Encorujá

Esta noche participo contando dos historias en el I Festival Contemporáneo de Tradiciones Hurdanas, que se celebra en Pinofranqueado (Cáceres). Lo organiza Nada que ver, un grupo de teatro contemporáneo y dinamización ubicado en Barcelona y con mucha actividad creativa y creadora en Extremadura, que realizan unas propuestas muy interesantes.

Folleto del I Encuentro Cotemporáneo de Tradiciones Hurdanas
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Para esta ocasión, voy a contar dos leyendas muy típicas de esta comarca: la Chancalaera y la Encorujá. Os escribo la adaptación que he realizado de estos dos cuentos y más abajo podéis escucharlos si lo deseáis. Se aceptan críticas a través de los comentarios o si me escribís a navidad@lacasadeltrueque.es . Graaacias.

La chancalaera y la encorujá
Dos leyendas hurdanas (de Las Hurdes, en Extremadura)
La Encorujá
Os voy a contar la historia de dos personajes mitológicos hurdanos que son terribles. Una se llama la Encorujá. Es una bruja malvada que habita los valles de Las Hurdes. No la gusta mucho que la vean, por eso, entra en las casas sobre todo por las noches y se transforma en puntos de luz. Tiene una costumbre muy particular: cuando desaparece un bebé, en las casas de Las Hurdes, todo el mundo sabe que ha sido la Entorujá, porque tiene la costumbre de llevarse a los bebés, los coge de las cunas y se los lleva y la gente se
tira un montón de tiempo buscando a los bebés. Los buscan en las casas de al lado. A veces está en la casa del vecino, o en una casa abandonada, en un corral o en lo alto de un monte. Y el bebé, que todavía no sabe andar y ni siquiera gatea sólo ha podido ser llevado hasta allí por la Encorujá.

Luego, tiene otra costumbre, si un día estásdurmiendo y te duele el pecho en mitad de la noche cuando estás dormido
o dormida es la Encorujá, que tiene la costumbre de apretar el pecho a las personas cuando duermen. Si en ese momento abres los ojos rápidamente e intentas encontrarla en la habitación, nunca podrás verla, porque la Encorujá es rápida como el viento y además, no le gusta que la vean.

La Chancalaera
Os voy a hablar de otro personaje que seguro seguro que os deja alucinados. Se llama la Chancalaera. Su padre era un pastor, pero su madre era una yegua. Por eso tiene unas patas muy largas y es muy grande, es una gigantona. Y hace una cosa muy curiosa: cuando los niños se ponen a llorar, a ella no le gusta nada oír cómo lloran los niños. Se los lleva para comérselos. Hace lo mismo cuando los niños no quieren comer. “No quiero comer”. “¿Que no quieres comer? Venga, come” . Si la Chancalaera se entera de que un niño no quiere comer, entonces se acerca y se lo lleva. Es impresionante.

Camina dando unas zancadas gigantescas: ¡BLOM!, ¡BLOM!, ¡BLOM! El suelo se tambalera de una manera alucinante. Ha dejado su huella en las rocas que hay en varios arroyos que hay en Las Hurdes. Si ahora estamos aquí, en Pinofranqueado, y da un paso, ¡BLOM!, ya está en Caminomorisco. Si da otro paso, llega a Cambroncino, con otro se pone en Vegas, en Rubiaco, en Nuñomoral, y así, dando saltos, llega a Martilandrán, y desde La Fragosa, de una zancada puede llegar hasta El Gasco. Y si ella quisiera, se podría subir sin ningún esfuerzo de un gran paso al Volcán, y de otro, al Chorro de la Meancera.

Dicen que la Chancalaera vive en una cueva y que un día se intentó llevar a esa cueva a un pastor de cabras y el pastor se fue con ella. Hiceron algo de comer y en ese momento el pastor se encontró un montón de huesos al lado de la chimenea. Ella le dijo que eran de otros pastores y personas que se había encontrado. Le dijo que todo aquel que ve su cara debe morir. Entonces él, como no era un pastor tonto, sino todo lo contrario, empezó a darle mucho vino a la Chancalaera que, después de cenar, le entró un sueño muy grande y se quedó dormida. Entonces, él bajó de la cueva y subieron 7000 personas y se dice que apresaron a la Chancalaera. Hay quienes dicen que la mataron, pero yo estoy seguro de que no la mataron porque la semana pasada, subí de Casares de Hurdes para arriba, llegué a la Torre de los Guardas y desde allí iba hacia Riomalo de Arriba escuché un ruido ¡BRUM!… y después otro. Me quedé parado, junto a un gran pino y por allí pasó ella. Con sus pasos retumbaba el suelo de manera impresionante. No la miré, por si ella me descubría a mí, porque ya sabéis lo que haría conmigo. Por suerte, ella no me vió y se alejó por encima de los árboles.

Y como yo sé que existe la Chancalaera, os aviso que tengáis mucho cuidado y que los niños y niñas que no lloren nunca y que no se dejen nada en el plato, porque si no va a venir y ya sabéis dónde van a acabar esos niños: en su estómago.

Si queréis más grabaciones de audio como esta, podéis entrar a: lacasadeltrueque.es/audio

Escucha este texto

http://www.lacasadeltrueque.es/audio/lachancalaeraylaencorujamp3.wavRecuerda que para poder escuchar esta grabación necesitas tener instalado un reproductor de mp3 tipo Winamp



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